domingo, 29 de enero de 2012

La montera que cayó boca arriba


Recuerdo como hace ya algunos años, durante un acto celebrado por feria en la caseta de la Peña 15V y coincidiendo con la reciente inauguración del coso de La Montera, este que suscribe oyó decir a un ufano Alonso Rojas Ocaña, a la sazón alcalde de la Villa de Los Barrios, que la construcción de la plaza no le había costado un duro al pueblo. Después todo el mundo ha sabido que aunque en especies, por supuesto que tuvo un precio, y que el que se lo cobró seguramente le sacó el correspondiente y, por qué no decirlo, legítimo beneficio.
Esta plaza representa, para mí, dos cosas. Por un lado el despilfarro en fastos que para nada son demandados por los ciudadanos y por otro, y muy ligado a lo anterior, la megalomanía de quien lejos de entender las necesidades más básicas y elementales de sus gobernados, invierte los caudales públicos en satisfacer sus propios gustos personales, en este caso los taurinos.
Desde un primer momento, como era de esperar, la plaza fue deficitaria. Para llenarla, en las poquitas corridas que se celebraban, se repartían entradas a discreción entre amigos, familiares, conocidos y allegados, con lo cual de paso se cumplía con el famoso precepto de “Al pueblo, pan y circo”.
Para colmo de males se decidió dotar a la plaza con una cubierta móvil para que ni la lluvia impidiera el lucimiento de los primeros espadas que pisarían el albero de La Montera. Dicha techumbre, por “problemas” presupuestarios, quedó incompleta al negarse la contrata correspondiente a instalar los motores por falta de pago. De esta manera dicha cubierta cubre más bien poco, siendo a día de hoy inútil a sus propósitos. Y ya para remate el edificio tampoco se puede emplear para eventos musicales pues la dichosa estructura es origen de desagradables reverberaciones acústicas.
Y así, a día de hoy, nos encontramos con una edificación inconclusa, manifiestamente infrautilizada, que costaría lo suyo y que supone un lastre más para las mermadas arcas municipales por las labores de mantenimiento que requiere.

1 comentario:

  1. ¡Cuánta razón tienes, Juan! Se me ocurren cantidad de posibilidades alternativas en las que invertir no sólo los recursos económicos sino también el tiempo dedicado a esta megalómana obra. Educación, sanidad, infraestructuras,...

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