domingo, 5 de febrero de 2012

La madre de todos los despropósitos


Hace solo escasos días varias decenas de trabajadores el ayuntamiento de Los Barrios se han visto abocados al desempleo, esa especia de plaga bíblica que asola España. Es ya tristemente normal que decenas de miles de empleados de empresas privadas pierdan sus trabajos todos los meses, pero lo que no es tan normal es que un ayuntamiento se vea en la tesitura de despedir a 178 trabajadores. No entro, por falta de información, en si esta era o no la única solución posible, pero en cualquier caso el mero hecho de haberse llegado a este punto denota la extrema gravedad de la situación. Sin el más mínimo ánimo de defender esta medida, no creo que para ningún alcalde, sea del color que sea, le resulte nada grato tener que tomar tamaña decisión, aunque solo sea por las negativas repercusiones personales y políticas que le puedan suponer (hoy he conocido la lamentable noticia de que el abuelo del alcalde ha sido agredido por uno de los trabajadores despedidos). No eximo tampoco al actual regidor de nuestro pueblo de no estar actuando con todas las de la ley, como en el caso de los trabajadores de RTVLB, los cuales hubieran merecido un trato manifiestamente mejorable en el ya de por sí amargo trance de su despido.
Dicho lo anterior  lo primero que hago es preguntarme el por qué de esta situación y como esto es un pueblo, y se acaba sabiendo todo, las respuestas no son difíciles de encontrar. Hubo un tiempo, concretamente bajo el mandato de Alonso Rojas Ocaña, en que se empezó a incrementar la plantilla de forma exponencial sin utilizar el procedimiento previo y deseable de convocar las correspondientes oposiciones. La mayoría de las veces no se tenía para nada en cuenta el necesario criterio de mérito y capacidad, bastando para convertirse en feliz empleado municipal el tan español y entrañable método del enchufismo. A su vez se crearon varias empresas municipales (las cuales por cierto deberían estar prohibidas por ley), dígase por ejemplo INCIATIVAS LOS BARRIOS, donde una nueva casta de señoritos andaluces se pegaba la gran vida, cobrando mucho y trabajando poco o  nada, a costa del dinero de todos y bajo el auspicio de unos que se dicen socialistas. De vez en cuando se convocaban plazas a las que solo faltaba poner nombres y apellidos, para regularizar la situación de algún interino, que pasaba así a convertirse en funcionario por tan tramposo método. También hay que recordar, aunque esto merecerá una entrada aparte en este blog, que con cargo a los presupuestos municipales también cobraban los jugadores profesionales del Club Baloncesto Los Barrios, a los que por supuesto todos los barreños, nos gustara o no dicho deporte, costeábamos además casa y coche, e imagino que hasta móvil. Por cierto, y hablando de móviles, en un momento dado las líneas de móvil con cargo al ayuntamiento se contaban con tres cifras. A todo esto, meter en nómina todo tipo de complementos sin haber lugar a ello era práctica tan común como no pagar la seguridad social de los trabajadores. En fin, una mezcla de chapuza, corrupción e ilegalidad sin límites. Y aquellos barros estos lodos, de forma y manera que el nivel de servicios públicos básico ha caído notablemente, peligrando cosas tan básicas como la limpieza de colegios e institutos.
Reconozco que si se me hubiera presentado la posibilidad de trabajar en el ayuntamiento probablemente hubiera entrado de cabeza, por tanto no culpo a los empleados de tal cúmulo de despropósitos. Personal y sinceramente lamento la situación a la que se ven abocados y les deseo de corazón la mejor de las suertes. Pero a los responsables que provocaron esta debacle alguien con la capacidad y los medios necesarios debería pedir las responsabilidades pertinentes, incluso las penales si procedieran.





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