Hace solo escasos días varias
decenas de trabajadores el ayuntamiento de Los Barrios se han visto abocados al
desempleo, esa especia de plaga bíblica que asola España. Es ya tristemente normal
que decenas de miles de empleados de empresas privadas pierdan sus trabajos
todos los meses, pero lo que no es tan normal es que un ayuntamiento se vea en
la tesitura de despedir a 178 trabajadores. No entro, por falta de información,
en si esta era o no la única solución posible, pero en cualquier caso el mero
hecho de haberse llegado a este punto denota la extrema gravedad de la
situación. Sin el más mínimo ánimo de defender esta medida, no creo que para
ningún alcalde, sea del color que sea, le resulte nada grato tener que tomar tamaña
decisión, aunque solo sea por las negativas repercusiones personales y
políticas que le puedan suponer (hoy he conocido la lamentable noticia de que
el abuelo del alcalde ha sido agredido por uno de los trabajadores despedidos).
No eximo tampoco al actual regidor de nuestro pueblo de no estar actuando con
todas las de la ley, como en el caso de los trabajadores de RTVLB, los cuales hubieran
merecido un trato manifiestamente mejorable en el ya de por sí amargo trance de
su despido.
Dicho lo anterior lo primero que hago es preguntarme el por qué
de esta situación y como esto es un pueblo, y se acaba sabiendo todo, las
respuestas no son difíciles de encontrar. Hubo un tiempo, concretamente bajo el
mandato de Alonso Rojas Ocaña, en que se empezó a incrementar la plantilla de
forma exponencial sin utilizar el procedimiento previo y deseable de convocar
las correspondientes oposiciones. La mayoría de las veces no se tenía para nada
en cuenta el necesario criterio de mérito y capacidad, bastando para convertirse
en feliz empleado municipal el tan español y entrañable método del enchufismo.
A su vez se crearon varias empresas municipales (las cuales por cierto deberían
estar prohibidas por ley), dígase por ejemplo INCIATIVAS LOS BARRIOS, donde una
nueva casta de señoritos andaluces se pegaba la gran vida, cobrando mucho y
trabajando poco o nada, a costa del
dinero de todos y bajo el auspicio de unos que se dicen socialistas. De vez en
cuando se convocaban plazas a las que solo faltaba poner nombres y apellidos, para
regularizar la situación de algún interino, que pasaba así a convertirse en
funcionario por tan tramposo método. También hay que recordar, aunque esto
merecerá una entrada aparte en este blog, que con cargo a los presupuestos municipales
también cobraban los jugadores profesionales del Club Baloncesto Los Barrios, a
los que por supuesto todos los barreños, nos gustara o no dicho deporte, costeábamos
además casa y coche, e imagino que hasta móvil. Por cierto, y hablando de
móviles, en un momento dado las líneas de móvil con cargo al ayuntamiento se
contaban con tres cifras. A todo esto, meter en nómina todo tipo de
complementos sin haber lugar a ello era práctica tan común como no pagar la
seguridad social de los trabajadores. En fin, una mezcla de chapuza, corrupción
e ilegalidad sin límites. Y aquellos barros estos lodos, de forma y manera que
el nivel de servicios públicos básico ha caído notablemente, peligrando cosas
tan básicas como la limpieza de colegios e institutos.
Reconozco que si se me hubiera
presentado la posibilidad de trabajar en el ayuntamiento probablemente hubiera
entrado de cabeza, por tanto no culpo a los empleados de tal cúmulo de
despropósitos. Personal y sinceramente lamento la situación a la que se ven
abocados y les deseo de corazón la mejor de las suertes. Pero a los
responsables que provocaron esta debacle alguien con la capacidad y los medios
necesarios debería pedir las responsabilidades pertinentes, incluso las penales
si procedieran.








